Impurezas

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¿Qué es ese ruido que escucho de fondo? ¿Un gato? ¿Cómo va a ser un gato?, me digo a mi misma. Otra vez es el niño recién nacido. Pobre chiquillo, parece que lo están descuartizando, qué llanto tan desgarrador. No falla, cada madrugada ahí está él, haciéndose notar y despertándome pensando siempre lo mismo, ¿dónde están esos padres que no se levantan a consolarle? Y a callarle que yo quiero seguir durmiendo.

Ahora me viene a la mente el artículo que leí el otro día sobre los padres que dejan que su bebé llore. Las teorías sobre el estrés del llanto, que les puede producir problemas neurológicos o por el contrario había que dejarles llorar para no incentivar conductas caprichosas. Desde luego que no tengo ni la menor idea sobre bebés, pero el llanto de ese niño cada madrugada o al despertar, me produce desasosiego. Empatizo con él, pobre, ahí solito, chillando desconsolado… Mejor me doy la vuelta e intento dormir otro poquito.

Aunque no debería, anoche me dije que me levantaría antes para poder avanzar con el trabajo, pero es que las sábanas están a la temperatura ideal, ojalá estuviera Alberto aquí, lo echo tanto de menos. Él me conoce mejor que nadie, y llevaba razón cuando me decía que me faltaba fuerza de voluntad, entre muchas otras cosas. Me ha costado mucho reconocerlo, no la tengo. Siempre creyéndome una valiente y luchadora, mentira. Lo que he hecho durante este tiempo ha sido dejarme llevar por todo y por casi todos… Y ese bebé lleva más de quince minutos chillando ¿Ves Alberto, otro de los tantos motivos por los que no quiero traer un niño al mundo? Seguirás pensando que soy una egoísta, que jamás me realizare como mujer, que la vida nunca tendrá sentido… ¿Pero qué narices hago trayendo a mi mente esos pensamientos ahora? ¡Que no! Que quiero seguir durmiendo, quiero cerrar los ojos y no pensar.

El olor a café recién hecho es de las cosas más sencillas que siempre es un disfrute. Creo que mi nueva vecina ya está preparándose para comenzar su día y yo sigo pegada a las sábanas. ¡Ay, mi nueva vecina! Es una mujer guapa, en realidad diría que más atractiva que guapa, tiene un punto interesante, de misterio que me llama la atención. Si la hubiera conocido antes de todo esto, si hubiera llegado en otro momento de mi vida quizás habría intentado algún tipo de acercamiento, quizás Alberto no hubiera dejado este pozo sin fondo en el que me he convertido. Pero ahora no, ahora estoy hecha un estropicio… 

Muy bien Carmensita, esa es la actitud, sigue con estos pensamientos auto destructivos sin aún haber salido los primeros rayos de sol… Será mejor que me levante, no hay nada como una ducha mañanera para despejar la mente y limpiar todas las impurezas. Café cargado y a comenzar.

Publicado por Daf_Rip

Aprendiendo a contar historias.

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